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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Miércoles II de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 3,16-21): «Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único (...) para que el mundo se salve por Él». En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: «Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él. El que cree en Él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios».

Ilustración: Pili Piñero

Hoy Jesús le explica a Nicodemo que Dios nos ama tanto que el Padre del cielo ha enviado a su Hijo a la tierra para para darnos vida eterna. Realmente, hace 2.000 años en Belén nació Jesús de la Virgen María. Jesucristo, cuando empezó a predicar, dijo que Él venía del Padre y que al Padre regresaría… ¡Pero quiere regresar con nosotros!

—Jesús nos da una gran esperanza, que es como una gran luz que ilumina nuestro camino en esta vida.