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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Domingo IV (A) de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 10,1-10): Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. En aquel tiempo, dijo Jesús: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. Entonces Jesús les dijo de nuevo: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».

Ilustración: Sr. Josep Lluís Martínez i Picañol (Picanyol)

Hoy los oyentes tampoco comprenden las palabras de Jesús. El Señor les está explicando algo muy bonito: yo soy vuestro pastor y vosotros sois mis ovejas. Cristo ha venido a la tierra para ayudarnos. Él es un buen pastor: nos conoce uno a uno, y va por delante conduciéndonos por caminos buenos. Jesucristo es la “puerta” de nuestra salvación.

—Cristo nos está diciendo: —Yo soy vuestro hermano mayor. Me ha enviado el Padre del cielo para cuidar de vosotros, que sois sus hijos. ¿Es difícil entender esto?