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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Jueves después de Ceniza

Texto del Evangelio (Lc 9,22-25): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día». En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día». Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?».

Ilustración: Francesc Badia

Hoy Jesús nos explica su misión: el Hijo de Dios ha venido a este mundo para salvarnos. Lo ha querido hacer desde un lugar incómodo, muy doloroso: la Cruz, a las afueras de Jerusalén. Sí, Jesucristo está ahí, sin enfadarse, ofreciendo ese sacrificio al Padre por el perdón de nuestras faltas. ¡Es un Amor insuperable!

—«Si alguno quiere venir en pos de mí tome su cruz cada día, y sígame». ¡En el amor no hay atajos!