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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Domingo II (B) de Cuaresma

Texto del Evangelio (Mc 9,2-10): En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes (...). Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús. En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús.

Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: «Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías»; pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados. Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: «Este es mi Hijo amado, escuchadle». Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.

Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.

Ilustración: Pau Morales

Hoy asistimos a un momento solemne de la vida de Jesús: la Transfiguración. ¡Impresionante! Ahí aparecen también Elías y Moisés, los grandes líderes de Israel en el Antiguo Testamento. Es como un resumen de la historia de la salvación. ¡Es como estar en el cielo!

—Pero, ¿de qué hablan? Precisamente, del sacrificio de Cristo en la Cruz. ¿Sabes por qué? Sin sacrificio no hay amor ni felicidad.