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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Martes II de Cuaresma

Texto del Evangelio (Mt 23,1-12): Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos y les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos (…). No imitéis su conducta, porque dicen y no hacen». En aquel tiempo, Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos y les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame "Rabbí".

»Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar "Rabbí", porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie "Padre" vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar "Doctores", porque uno solo es vuestro Doctor: Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».

Ilustración: Pili Piñero

Hoy los escribas y fariseos vuelven a ser denunciados por Jesús. Ellos se las dan de maestros, pero no lo son porque despistan a la gente: «dicen y no hacen». Lo que enseñan con palabras lo destrozan con su conducta. Jesucristo no quiere enemigos, pero no tiene más remedio que hablar claro y fuerte para defendernos.

—San Lucas escribe que Jesucristo «empezó a hacer y a enseñar». ¿Y yo?