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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Martes V de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 8,21-30): Les dijo Jesús: «Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy». En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos:«Yo me voy y vosotros me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado. Adonde yo voy, vosotros no podéis ir». Los judíos se decían: «¿Es que se va a suicidar, pues dice: ‘Adonde yo voy, vosotros no podéis ir’?». El les decía: «Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba. Vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Ya os he dicho que moriréis en vuestros pecados, porque si no creéis que Yo Soy, moriréis en vuestros pecados».

Entonces le decían: «¿Quién eres tú?». Jesús les respondió: «Desde el principio, lo que os estoy diciendo. Mucho podría hablar de vosotros y juzgar, pero el que me ha enviado es veraz, y lo que le he oído a Él es lo que hablo al mundo». No comprendieron que les hablaba del Padre. Les dijo, pues, Jesús: «Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy, y que no hago nada por mi propia cuenta; sino que, lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo que hablo. Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a Él». Al hablar así, muchos creyeron en Él.

Ilustración: Francesc Badia

Hoy Jesús vuelve a anunciar su muerte en la Cruz. Lo hace de un modo profundo: será allí, “elevado” en la Cruz, donde sabremos que “Jesús Es” (Dios). ¿Qué significa “Yo Soy”? ¡Es un nombre muy peculiar! Es el nombre propio de Dios. Cuando Moisés le preguntó a Dios cuál era su nombre, la respuesta fue: “Yo Soy”. Ahora Cristo —desde la Cruz— se aplica a Sí mismo el nombre propio de Dios.

—«Si no creéis que Yo Soy, moriréis en vuestros pecados». Jesús no condena a nadie, pero quien no le escucha ni le acepta permanece como perdido en la oscuridad.