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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Sábado XV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 12,14-21): Los fariseos se confabularon contra Él para ver cómo eliminarle. Jesús, al saberlo, se retiró de allí. Le siguieron muchos y los curó a todos. En aquel tiempo, los fariseos se confabularon contra Él para ver cómo eliminarle. Jesús, al saberlo, se retiró de allí. Le siguieron muchos y los curó a todos. Y les mandó enérgicamente que no le descubrieran; para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: «He aquí mi Siervo, a quien elegí, mi Amado, en quien mi alma se complace. Pondré mi Espíritu sobre él, y anunciará el juicio a las naciones. No disputará ni gritará, ni oirá nadie en las plazas su voz. La caña cascada no la quebrará, ni apagará la mecha humeante, hasta que lleve a la victoria el juicio: en su nombre pondrán las naciones su esperanza».

Ilustración: Francesc Badia

Hoy vemos cómo Jesús “triunfa” («le siguieron muchos») en medio de un ambiente de rechazo. Es admirable la actitud del Señor: a pesar del dolor y de las contrariedades, «los curó a todos». ¿Paradoja? ¡Transformar el mal en bien!: he ahí la Redención. El profeta Isaías, unos 700 años antes, profetizó que «no disputará ni gritará, ni oirá nadie en las plazas su voz. La caña cascada no la quebrará…».

—A la hora suprema —en la Cruz— encontramos la misma reacción: mientras unos le insultaban sin parar, Jesús pedía perdón para todos y “curó” al que le pidió ayuda (¿sabes quién era?).