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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Miércoles XVI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 13,1-9): Salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas». En aquel tiempo, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: «Una vez salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga».

Ilustración: Francesc Badia

Hoy mucha gente desea escuchar a Jesús. Desde la orilla le oyen bien… Y el joven Maestro se adapta a este público tan amplio. No los marea soltándoles una cascada de leyes que no hay quien entienda. Les habla de la vida misma…

—Dios es el buen sembrador. ¡Hay semilla abundante! Pero, si el terreno no está arado, la semilla rebota y se pierde. ¿Son profundos los surcos de mi corazón? ¿Está limpio de pedruscos?