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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Viernes XVIII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 16,24-28): «Quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. Pues, ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?». En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. Pues, ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O, ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida? Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Yo os aseguro: entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del hombre venir en su Reino».

Ilustración: Pili Piñero

Hoy Jesús nos habla de la “vida” y de la “Vida”. ¿Pues? La “vida” tiene sentido en función de la “Vida” en mayúscula (la eternidad). Es una idea muy útil para nuestros tiempos, tan dados a perder la cabeza yendo tras la última moda. El problema es que las modas llegan y se van… y uno corre el riesgo de vivir de la moda sin dejar historia personal.

—También nosotros nos vamos. Pero si uno vive a la moda…, le será incómodo presentarse ante la “Vida” sin “currículum vitae”.