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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Jueves XX del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 22,1-14): «El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió a sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir». En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a los grandes sacerdotes y a los notables del pueblo: «El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió a sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. Envió todavía a otros siervos, con este encargo: ‘Decid a los invitados: Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda’. Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.

»Entonces dice a sus siervos: ‘La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda’. Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales. Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, le dice: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?’. Él se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: ‘Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes’. Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos».

Ilustración: P. Lluís Raventós Artés

Hoy Jesús nos presenta a ese Dios que llama a todos, y parece que muchos huyen. Al final, Dios sale incluso «a los cruces de los caminos» para que nadie se quede sin invitación. Dios es bueno, paciente, misericordioso... Pero, porque es bueno, es justo: a su Casa eterna no puede presentarse quien no «tiene traje de boda».

—El tema es sencillo: el Cielo es un lugar de Amor. El comodón, el egoísta, el ricachón, allí se aburre. Peor, ¡no soporta la idea del Cielo!