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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Miércoles II del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 3,1-6): En aquel tiempo, entró Jesús de nuevo en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano paralizada. Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle. En aquel tiempo, entró Jesús de nuevo en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano paralizada. Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle. Dice al hombre que tenía la mano seca: «Levántate ahí en medio». Y les dice: «¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?». Pero ellos callaban. Entonces, mirándoles con ira, apenado por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano». Él la extendió y quedó restablecida su mano. En cuanto salieron los fariseos, se confabularon con los herodianos contra Él para ver cómo eliminarle.

Ilustración: Francesc Badia

Hoy nos quedamos dolidos ante la maldad de aquellos fariseos: adaptaban la religión a sus opiniones, en vez de preguntarse qué es lo que Dios desea. Sus corazones no se alegraron con el milagro de Jesús: curó a un hombre que tenía una mano paralizada. Pero como lo hizo en sábado, se enfadaron.

—¿No te parece ridículo? El culto a Dios es auténtico si me lleva a amar a los demás.