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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Miércoles XXVI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 9,57-62): Mientras iban caminando, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». En aquel tiempo, mientras iban caminando, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». A otro dijo: «Sígueme». El respondió: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre». Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios». También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa». Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios».

Ilustración: Sr. Josep Lluís Martínez i Picañol (Picanyol)

Hoy seguimos viajando con Jesús hacia Jerusalén. Por el camino, después de sufrir el rechazo de un pueblo de samaritanos, salen al encuentro varias personas que quieren seguir al Maestro. Aparentemente Jesucristo impone condiciones muy duras. ¡Quizá no sea tanto!

—¿No será que la misma vida tiene sus exigencias? ¿Quién tiene “guarida” eterna en esta vida? ¿No es cierto que a veces perdemos el tiempo con “cosas de muertos”, es decir, cosas inútiles? ¿Puede uno lanzarse a formar una familia, una empresa… y luego echarse para atrás?