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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Jueves III del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 4,21-25): En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: «¿Acaso se trae la lámpara para ponerla debajo del celemín o debajo del lecho?». En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: «¿Acaso se trae la lámpara para ponerla debajo del celemín o debajo del lecho? ¿No es para ponerla sobre el candelero? Pues nada hay oculto si no es para que sea manifestado; nada ha sucedido en secreto, sino para que venga a ser descubierto. Quien tenga oídos para oír, que oiga».

Les decía también: «Atended a lo que escucháis. Con la medida con que midáis, se os medirá y aun con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará».

Ilustración: P. Lluís Raventós Artés

Hoy, Jesús nos sigue describiendo cómo debe ser la vida de un cristiano. Somos como una lámpara que da luz. Pero para que ilumine mejor hay que ponerla encima de un mueble. ¿Tendría sentido encender una lámpara y ponerla debajo de una cama? ¡Sería absurdo! Pues igual de absurdo es que un cristiano se “esconda” en la tibieza: no me mojo, pero tampoco soy malo…

—O soy bueno, o no sirvo. Hemos de ser la luz y la alegría del mundo.