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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Lunes VI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 8,11-13): En aquel tiempo, salieron los fariseos y comenzaron a discutir con Jesús, pidiéndole una señal del cielo. En aquel tiempo, salieron los fariseos y comenzaron a discutir con Jesús, pidiéndole una señal del cielo, con el fin de ponerle a prueba. Dando un profundo gemido desde lo íntimo de su ser, dice: «¿Por qué esta generación pide una señal? Yo os aseguro: no se dará a esta generación ninguna señal». Y, dejándolos, se embarcó de nuevo, y se fue a la orilla opuesta.

Ilustración: Francesc Badia

Hoy aparecen más discusiones. Jesús no quiere discutir; más bien somos nosotros los que discutimos con Dios. De nuevo los fariseos ponen trampas a Jesús: le piden que haga un milagro. Sin embargo, cuando han visto los milagros del joven Maestro, han dicho que estaba poseído por el demonio… ¡No hay quien los entienda a esos fariseos!

—¡Qué pesados! ¿Es así como hemos de tratar a Dios? ¿Quién es Dios: Él o nosotros? Porque, a veces, parece que tratamos a Dios como un “pequeño mago”.