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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Miércoles IX del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 12,18-27): En aquel tiempo, se le acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan que haya resurrección... En aquel tiempo, se le acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan que haya resurrección, y le preguntaban: «Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno y deja mujer y no deja hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano. Eran siete hermanos: el primero tomó mujer, pero murió sin dejar descendencia; también el segundo la tomó y murió sin dejar descendencia; y el tercero lo mismo. Ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos, murió también la mujer. En la resurrección, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer».

Jesús les contestó: «¿No estáis en un error precisamente por esto, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en los cielos. Y acerca de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en lo de la zarza, cómo Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? No es un Dios de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error».

Ilustración: Francesc Badia

Hoy siguen las discusiones con Jesús. Ahora son los saduceos. Eran los más raros: formaban un grupo religioso, creían en Dios pero no en la resurrección. ¿Dios sin resurrección? ¿Dios sin eternidad? Entonces, ¿qué clase de “Dios” es éste? ¿De qué nos sirve este “Dios”? Estaban tan equivocados esos saduceos que plantearon a Jesús un pregunta absurda y Jesús les dijo directamente: «Estáis en un gran error».

—¡No es para menos!: sin horizontes de eternidad no se puede amar. Por eso, «Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. No un Dios de muertos, sino de vivos».