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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Viernes X del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 5,27-32): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio’. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón». En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio’. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.

»También se dijo: ‘El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio’. Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio».

Ilustración: Sr. Josep Lluís Martínez i Picañol (Picanyol)

Hoy, de nuevo, escuchamos a Jesús como “maestro divino”. Hoy nos habla del matrimonio. De entrada, confirma que el amor de los padres es para siempre (no existe el “amor a tiempo parcial”). ¡Esto ya lo sabíamos! Pero Jesucristo va más allá: pide un amor delicado (¿existe el “amor grosero”?).

—¿“Amor delicado”? Lengua amable, gesto afable y “mirada ecológica”. Sí, una mirada que no echa cálculos sobre el cuerpo del otro, sino que abraza todo el ser de la persona que estoy viendo. ¡Así es la mirada de Jesús!