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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Domingo I (C) de Adviento

Texto del Evangelio (Lc 21,25-28.34-36): «Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida». En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación.

»Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre».

Ilustración: Francesc Badia

Hoy recordamos que Jesús-Dios vino a la Tierra hace 2000 años: el día de Navidad celebraremos su nacimiento. Pero Jesús también viene a nosotros ahora, cada día: cuando rezamos, cuando recibimos la Comunión… ¡Dios vive con nosotros!, y esto es lo más importante de nuestra vida.

—Hemos de rezar y ser buenos para notar que Jesús está a nuestro lado: ¿rezas?, ¿le hablas?