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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Domingo III (A) de Adviento

Texto del Evangelio (Mt 11,2-11): «He aquí que yo envío mi mensajero delante de ti, que preparará por delante tu camino». En aquel tiempo, Juan, que en la cárcel había oído hablar de las obras de Cristo, envió a sus discípulos a decirle: «¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?». Jesús les respondió: «Id y contad a Juan lo que oís y veis: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva; ¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!».

Cuando éstos se marchaban, se puso Jesús a hablar de Juan a la gente: «¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿Qué salisteis a ver, si no? ¿Un hombre elegantemente vestido? ¡No! Los que visten con elegancia están en los palacios de los reyes. Entonces, ¿a qué salisteis? ¿A ver un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta. Éste es de quien está escrito: ‘He aquí que yo envío mi mensajero delante de ti, que preparará por delante tu camino’. En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él».

Ilustración: Francesc Badia

Hoy, Jesucristo alaba a Juan el Bautista. Juan hizo penitencia y oración en el desierto. Luego predicó a los judíos la conversión diciéndoles que ya había llegado el Mesías-Salvador. Además, Jesús felicitó al Bautista por su firmeza y fidelidad: «¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento?».

—Hay hombres que son como esas cañas que hay al lado de los caminos: se inclinan hacia un lado u otro según sopla el viento. ¿Tú eres de ésos? Recuerda: ¡Cristo siempre está de moda!