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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Feria privilegiada de Adviento: 23 de Diciembre

Texto del Evangelio (Lc 1,57-66): Se abrió su boca (…) y hablaba bendiciendo a Dios. Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan». Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre». Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues, ¿qué será este niño?». Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.

Ilustración: Francesc Badia

Hoy el Evangelio nos narra que Isabel dio luz, por fin, a su hijo. Los familiares decían que tenía que llamarse como su padre Zacarías, pero el arcángel San Gabriel le había dicho a Zacarías que su hijo se había de llamar Juan. Zacarías todavía no puede hablar porque el Arcángel lo dejó mudo por desconfiar de sus palabras.

—Ahora ha nacido el “precursor” de Jesús. En el rito de la circuncisión le ponen el nombre de Juan. ¡Y Zacarías recupera la voz! Con esa voz cantará la bondad de Dios. ¡Tú también!