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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: 11 de Enero (Feria del tiempo de Navidad)

Texto del Evangelio (Jn 5,12-16): Y sucedió que, estando en una ciudad, se presentó un hombre cubierto de lepra que, al ver a Jesús, se echó rostro en tierra, y le rogó diciendo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme». Y sucedió que, estando en una ciudad, se presentó un hombre cubierto de lepra que, al ver a Jesús, se echó rostro en tierra, y le rogó diciendo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme». Él extendió la mano, le tocó, y dijo: «Quiero, queda limpio». Y al instante le desapareció la lepra. Y él le ordenó que no se lo dijera a nadie. Y añadió: «Vete, muéstrate al sacerdote y haz la ofrenda por tu purificación como prescribió Moisés para que les sirva de testimonio». Su fama se extendía cada vez más y una numerosa multitud afluía para oírle y ser curados de sus enfermedades. Pero Él se retiraba a los lugares solitarios, donde oraba.

Ilustración: Pili Piñero

Hoy comprobamos cómo le gusta al Señor nuestra confianza en Él. Es lógico, es lo normal: Jesús es Dios y nosotros somos pobres criaturas, manchados de lepra. ¡Confiar en Dios es lo más normal! De hecho, Jesús no tardó ni dos segundos en asistir a aquel leproso: «Quiero, queda limpio».

—Debemos mostrar nuestra confianza en Dios, sobre todo, siendo audaces (atrevidos y decidos) en nuestra oración.