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Día litúrgico: Domingo VII (C) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 6,27-38): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «(…) Lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman (…) Amad a vuestros enemigos (…) y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los ingratos y los perversos (…)».

El pecado es destrucción de la relación de amor

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy descubrimos en el "mandato" de Jesucristo que las "relaciones" con los demás son muy importantes —¡esenciales!— en el hombre. Las Personas Trinitarias —Padre, Hijo y Espíritu Santo— son Relaciones de donación (en grado infinito): Paternidad, Filiación y Amor. El hombre —creado a imagen de Dios Trinidad— también es un "ser relacional", es un "ser para", realiza su vida verdadera sólo como "relación".

Yo solo no soy nada; sólo en el "tú" y "para el tú" soy "yo-mismo". Verdadero hombre significa: estar en la relación del amor, del "por" y del "para" los demás. Y pecado significa estorbar, interrumpir o destruir la relación. Por eso, este fenómeno llamado "pecado" afecta también a los demás y a todo. El pecado es siempre una ofensa que perturba al mundo (no es un fenómeno que sólo y únicamente me afecte a mí).

—Jesús, ¡cuánto me cuesta pensar y vivir pensando en los demás! Concédeme ser siempre "siendo para" Ti y "para mis hermanos".