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Día litúrgico: Lunes después de Pentecostés: Santa María, Madre de la Iglesia

Texto del Evangelio (Jn 19,25-27): Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre» (...).

«Aquí tienes a tu madre»

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos del Papa Francisco)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy vemos que en los Evangelios cada vez que se habla de María se habla de la “madre de Jesús”. Y aunque en la Anunciación no se dice la palabra “madre”, el contexto es de maternidad: la madre de Jesús. Esta actitud de madre acompaña a su obra durante toda la vida de Jesús: ¡es madre! Tanto que al final Jesús la da como madre a los suyos, en la persona de Juan: “Yo me voy, pero esta es vuestra madre”. He ahí, por tanto, la maternidad de María.

Las palabras de la Virgen son palabras de madre. Y lo son todas: después de aquéllas al principio, de disponibilidad a la voluntad de Dios y de alabanza a Dios en el Magníficat, todas las palabras de la Virgen son palabras de madre. Antes, en Nazaret, lo hace crecer, lo cría, lo educa, pero después lo sigue: “Tu madre está ahí”. María es madre desde el principio, desde el momento en el que aparece en los Evangelios, desde el momento de la Anunciación hasta el final: Ella es madre.

—De ella no se dice “la señora” o “la viuda de José” —y, en realidad, podían decirlo— sino que María siempre es madre.