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Contemplar el Evangelio de hoy

Evangelio de hoy + homilia (de 300 palabras)

21 de Junio: San Luis Gonzaga, religioso

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Texto del Evangelio (Mt 22,34-40): En aquel tiempo, cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?». Él le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas».

«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente»

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy celebramos san Luis Gonzaga (1568-1591), patrón de la juventud cristiana. Él —dejando atrás todas las perspectivas que le ofrecía su ascendencia familiar— se entregó a Dios siendo muy joven y entregó su vida con fama de santidad cuando apenas tenía 23 años.

Luis, ciertamente, murió joven (¡más joven que Jesucristo!). Pero, ¿cuál es la verdadera “juventud”? ¿De qué depende ser joven? ¿De la corta edad o, quizá…? La experiencia nos muestra que hay jóvenes “momificados” y, a la vez, mayores llenos de vitalidad. Según el Papa Francisco, «ser joven, más que una edad, es un estado del corazón». Un ejemplo: san Juan Pablo II al final de su vida se presentaba como “un joven de 84 años”. Él mismo afirmó en alguna ocasión que «los viejos son los que no tienen proyectos». Y, de hecho, cuando este Papa santo murió, tenía la agenda de trabajo llena hasta seis meses vista.

Ya se ve que el cómputo de los años es un criterio superficial para cifrar el estado de juventud. Jesucristo —«el eternamente joven» (Papa Francisco) hace más de 2.000 años que nació: ¿alguien se atrevería a decir que Jesús es muy “viejo”? Visto desde la perspectiva sobrenatural —la más decisiva— y considerado desde el horizonte de eternidad —el más definitivo—, ¿qué significan 70 años, o 80, o 2.000? ¡Nada!

Si Cristo ha resucitado, si “Jesús vive”, entonces el baremo de la juventud es otro: el amor, es decir, Jesús mismo. He ahí el “nuevo baremo”: «Que os améis unos a otros tal como yo os he amado» (Jn 13,34).

A san Luis se le hizo corto el “tiempo” viviendo la caridad cuando los jesuitas atendían a los damnificados por una epidemia que afectó a Roma el año 1591. Luís —cargando enfermos a sus espaldas y atendiéndolos en todo— contrajo la fiebre de aquella epidemia. Pero, ¿realmente fue “corta” su existencia terrenal? Quizá no tan corta, ya que «nuestra vida en la tierra alcanza su plenitud cuando se convierte en una ofrenda» (Papa Francisco).

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