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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Miércoles V del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 7,14-23): Jesús llamó a la gente y les dijo: «Oídme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre». En aquel tiempo, Jesús llamó a la gente y les dijo: «Oídme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Quien tenga oídos para oír, que oiga».

Y cuando, apartándose de la gente, entró en casa, sus discípulos le preguntaban sobre la parábola. Él les dijo: «¿Así que también vosotros estáis sin inteligencia? ¿No comprendéis que todo lo que de fuera entra en el hombre no puede contaminarle, pues no entra en su corazón, sino en el vientre y va a parar al excusado?» —así declaraba puros todos los alimentos—. Y decía: «Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre».

Ilustración: Sr. Josep Lluís Martínez i Picañol (Picanyol)

Hoy Jesús nos dice de dónde provienen los males del mundo: de nuestros corazones. Los discípulos no le entienden y le preguntan... Hoy día tampoco lo entendemos: siempre que ocurre algo malo la culpa la tiene otro (¡casi nunca la tengo yo!). Y, si no es “otro”, entonces, la culpa la tiene el “sistema”, el “clima”, “este siglo”…, es decir, algo genérico e impersonal.

—¡No nos engañemos! Pregúntate: ¿qué hago yo?; ¿qué hay en mi corazón?