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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: 3 de Junio: San Carlos Luanga y compañeros, mártires

Texto del Evangelio (Mt 5,1-12a): «Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos». En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos».

Ilustración: Pili Piñero

Hoy celebramos el recuerdo de los mártires de Uganda: san Carlos Luanga y compañeros, muertos entre 1885 y 1887 per el encarnizamiento del rey Mwanga, por odio a la fe que profesaban en Jesús y porque no querían acceder a los deseos impúdicos del rey. Murieron veintidós católicos: el más joven de ellos, san Kizito, de doce años. Mientras estaban presos, san Carlos Luanga los animaba a ser fieles, fortaleciéndolos con la fe y en el amor a Jesús.

—El primero en morir, José Balikuddembe, dijo al verdugo: «Dile al rey, que morimos injustamente, pero que lo perdonamos; y que se arrepienta».