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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Martes XXV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 8,19-21): «Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen». En aquel tiempo, se presentaron la madre y los hermanos de Jesús donde Él estaba, pero no podían llegar hasta Él a causa de la gente. Le anunciaron: «Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte». Pero Él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen».

Ilustración: Pili Piñero

Hoy las palabras de Jesús “traen cola” porque vienen de lejos. En la antigüedad el amor a Dios se centraba en sacrificios de animales. Esto era sólo una sombra del auténtico culto. Dios no necesita animales, ni la sangre de los animales puede borrar los pecados. ¿Cuántas veces hacemos “sacrificios” y resulta que no es lo que necesitan mis padres o hermanos? Tampoco es lo que espera Dios, porque son “sacrificios” que “sacrifican” (fastidian) a los demás.

—¿Quieres de verdad honrar a Dios? Ajústate a su voluntad. ¿Dónde está su voluntad? En su Palabra… y en tu oración. ¡Todos saldremos ganando! ¡Y tú serás hermano (incluso “madre”) de Jesús!