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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Martes II de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 3,7-15): «Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre». En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: «No te asombres de que te haya dicho: ‘Tenéis que nacer de lo alto’. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu». Respondió Nicodemo: «¿Cómo puede ser eso?». Jesús le respondió: «Tú eres maestro en Israel y ¿no sabes estas cosas? En verdad, en verdad te digo: nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio. Si al deciros cosas de la tierra, no creéis, ¿cómo vais a creer si os digo cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna».

Ilustración: Pili Piñero

Hoy continúa el diálogo entre Jesucristo y el maestro Nicodemo. Jesús habla de su “Familia Divina”: el Espíritu Santo y el Padre. Para entender a Jesús se necesita confiar en sus palabras. Porque nadie ha visto al Padre y al Espíritu Santo: sólo el Hijo que vive eternamente en el cielo y que ha venido a la tierra para salvarnos con el sacrificio de la Cruz.

—Tres Personas Divinas en un solo Dios: es la verdad más importante del cristianismo.