Nuestra página utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario y le recomendamos aceptar su uso para aprovechar plenamente la navegación

Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

Ver otros días:

Día litúrgico: Lunes III de Cuaresma

Texto del Evangelio (Lc 4,24-30): Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle... En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente reunida en la sinagoga de Nazaret: «En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria. Os digo de verdad: muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio».

Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. Pero Él, pasando por medio de ellos, se marchó.

Ilustración: Francesc Badia

Hoy vemos a Jesucristo “cantando verdades” en la sinagoga de su propio pueblo, Nazaret. Resultado: se le rebotan y quieren despeñarlo. ¡Lo que debió sufrir la Virgen! ¡Vaya gente! Pero, no lo conseguirán, porque todavía no había llegado su hora. Jesús se entregará voluntariamente en Jerusalén...

—Dicen que “quien canta las verdades pierde las amistades”. ¿Y si Cristo te habla claro? ¡Es recomendable escucharle!