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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Sábado XIII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 9,14-17): Se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?». En aquel tiempo, se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, porque lo añadido tira del vestido, y se produce un desgarrón peor. Ni tampoco se echa vino nuevo en pellejos viejos; pues de otro modo, los pellejos revientan, el vino se derrama, y los pellejos se echan a perder; sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos, y así ambos se conservan».

Ilustración: Francesc Badia

Hoy Jesús nos enseña que no hay que “ayunar por ayunar”, como quien cumple una norma sin más. «¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos?». Ahí está la cuestión: por encima del “cumplimiento” está la ley del amor (la caridad). ¿Te imaginas a ti mismo ayunando en una boda?

—Los santos no son tipos aburridos: saben que hay un tiempo para ayunar y un tiempo para festejar. Además, tienen presente el sentido más profundo del ayuno: acompañar a Jesús en la Cruz. —¿Cuánto tiempo hace que yo no paso por el Calvario?