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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Sábado XXVIII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 12,8-12): «A todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará». En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os digo: Por todo el que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios. Pero el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios. A todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.

»Cuando os lleven a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué os defenderéis, o qué diréis, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel mismo momento lo que conviene decir».

Ilustración: Pili Piñero

Hoy, el Dios infinitamente misericordioso nos sorprende. ¿Qué es lo que no se perdonará? ¿Por qué no se perdonará? La respuesta es sencilla: ¡Dios no puede “imponer” su perdón! Ahí emerge con toda su fuerza “mi” libertad: ¡Dios se hace impotente frente a ella! Si alguien prefiere reírse o burlarse de Dios…, sin atender a su misericordia, entonces ese alguien se queda en la burla y no alcanza ni a “oler” el perdón de Dios.

—Jesús, hasta da miedo que nos hayas concedido tanto poder. Desde ahora mismo te regalo mi libertad: ¡tuya es, Señor mío!