Nuestra página utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario y le recomendamos aceptar su uso para aprovechar plenamente la navegación

Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

Ver otros días:

Día litúrgico: Lunes XXXII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 17,1-6): Dijeron los apóstoles al Señor; «Auméntanos la fe». El Señor dijo: «Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: ‘Arráncate y plántate en el mar’, y os habría obedecido». En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y sea arrojado al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños. Cuidaos de vosotros mismos.

»Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, le perdonarás».

Dijeron los apóstoles al Señor; «Auméntanos la fe». El Señor dijo: «Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: ‘Arráncate y plántate en el mar’, y os habría obedecido».

Ilustración: Sr. Josep Lluís Martínez i Picañol (Picanyol)

Hoy los apóstoles piden lo mejor que se le puede pedir a Dios: —Aumentanos la confianza en Ti. La historia del cristianismo demuestra que la respuesta de Jesús no fue exagerada: la fe de los cristianos ha removido imperios y ha levantado catedrales. La actitud de fe —es decir, de confianza— es algo muy humano. O, si no, ¿en base a qué se fraguan las amistades, se celebran matrimonios, se crean empresas…? Nada funciona sin confianza.

—¿Qué tiene de raro confiar en Dios? Es cierto que no le vemos: razón de más para vivir de fe. ¡Dios es Dios, no és un árbitro de futbol!