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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: 30 de Diciembre (Día sexto de la octava de Navidad)

Texto del Evangelio (Lc 2,36-40): Había también una profetisa, Ana, (...) de edad avanzada. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios (...). Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él.

Ilustración: Francesc Badia

Hoy seguimos todavía en el Templo de Jerusalén. Después de Simeón, otra persona anciana descubre a Jesús-Salvador. Parece que ella y Simeón tienen como un olfato especial para encontrar a Dios. Eso es cosa del Espíritu Santo.

—La Virgen, siempre que quieras, te entrega el Niño Jesús. No es difícil: ¡ve a la iglesia y allí los encontrarás!