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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Viernes III de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 6,52-59): Los judíos se pusieron a discutir entre sí y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?». En aquel tiempo, los judíos se pusieron a discutir entre sí y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?». Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre». Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaúm.

Ilustración: Francesc Badia

Hoy las gentes rechazan a Jesús porque no entienden sus palabras: «El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna». ¡No le entienden y se apartan de Él! Es una actitud curiosa: poco antes, Cristo había multiplicado por miles unos pocos panes y peces. Fue un gran milagro que ellos aceptaron sin entender y sin protestar. Incluso querían hacerle rey… ¡Ahora se apartan de Jesucristo!

—Entender a Dios es importante; aceptarle es imprescindible. Jesús sabe cómo hacer las cosas: gracias a la Eucaristía podemos alimentarnos de un modo discreto con su Carne y su Sangre.