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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Miércoles IV de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 12,44-50): «El que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado». En aquel tiempo, Jesús gritó y dijo: «El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; y el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado. Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas. Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien le juzgue: la Palabra que yo he hablado, ésa le juzgará el último día; porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar, y yo sé que su mandato es vida eterna. Por eso, lo que yo hablo lo hablo como el Padre me lo ha dicho a mí».

Ilustración: Francesc Badia

Hoy, Jesús nos introduce en la intimidad de la Santísima Trinidad. Dios no es un ser solitario; Él es desde siempre como una familia, una comunidad de personas que viven una misma Vida: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

El Padre ha enviado a su Hijo eterno a la tierra para curar a la humanidad debilitada por el pecado. El Hijo hecho hombre es Jesús de Nazaret: ¡Él viene del Padre!

—Quien cree a Jesús cree al Padre. ¡Gracias, Jesús, porque me has dicho que Dios es mi Padre del cielo!