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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Miércoles V de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 15,1-8): «Permaneced en mí, como yo en vosotros». En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos».

Ilustración: Pili Piñero

Hoy, antes de marcharse al cielo, Jesucristo nos asegura que Él permanecerá con nosotros. Dios puede hacer esto: estar en el cielo —junto al Padre y al Espíritu Santo— y, a la vez, permanecer en la tierra. Lo hace a través de su Amor, el Espíritu Santo, que habita en nuestros corazones. Lo hace a través de la Comunión y de los demás sacramentos.

—Jesús nos pide que permanezcamos con Él. Así nuestra vida dará fruto y será bonita: a veces con dolores, pero siempre con alegría. ¡Qué bonito es estar con Dios y con mis hermanos!