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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Martes VI de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 16,5-11): «Ahora me voy a Aquel que me ha enviado (...). Por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza». En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: ‘¿Adónde vas?’. Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré: y cuando Él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado».

Ilustración: Pau Morales

Hoy escuchamos con desconsuelo la voz del Señor. Está hablando de su partida. Nos duele, sobre todo, porque se refiere a su salida por la muerte en la Cruz. Pero, al final, nuestra tristeza se convertirá en gozo: como fruto del sacrificio de Cristo, Él y el Padre nos enviarán el Espíritu Santo.

—La venida de Dios Espíritu Santo a nuestras almas es la señal del triunfo de Cristo, un refuerzo para nuestra fe y un reproche para los comodones que niegan que sea posible la santidad.