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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Martes I de Cuaresma

Texto del Evangelio (Mt 6,7-15): «Vosotros, pues, orad así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal’». En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.

»Vosotros, pues, orad así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal’. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».

Ilustración: Pili Piñero

Hoy Jesucristo nos enseña a rezar como Él lo hace: elevando el corazón a Dios-Padre. ¡Qué bueno es Jesús!: con el “Padrenuestro” nos mete en su propia oración. Los cristianos sabemos que somos hijos de Dios y, por tanto, dirigimos nuestras peticiones al Padre llenos de confianza.

—«Padre nuestro»: es el Padre de Jesús, también Padre tuyo y Padre de todos nosotros.