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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Viernes IV de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 7,1-2.10.14.25-30): subió Jesús al Templo y se puso a enseñar. Decían algunos de los de Jerusalén: «¿No es a ése a quien quieren matar? Mirad cómo habla con toda libertad y no le dicen nada...». En aquel tiempo, Jesús estaba en Galilea, y no podía andar por Judea, porque los judíos buscaban matarle. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas. Después que sus hermanos subieron a la fiesta, entonces Él también subió no manifiestamente, sino de incógnito.

Mediada ya la fiesta, subió Jesús al Templo y se puso a enseñar. Decían algunos de los de Jerusalén: «¿No es a ése a quien quieren matar? Mirad cómo habla con toda libertad y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido de veras las autoridades que éste es el Cristo? Pero éste sabemos de dónde es, mientras que, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es». Gritó, pues, Jesús, enseñando en el Templo y diciendo: «Me conocéis a mí y sabéis de dónde soy. Pero yo no he venido por mi cuenta; sino que me envió el que es veraz; pero vosotros no le conocéis. Yo le conozco, porque vengo de Él y Él es el que me ha enviado». Querían, pues, detenerle, pero nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora.

Ilustración: Francesc Badia

Hoy ya está cerca la Semana Santa. En Jerusalén, el ambiente en torno a Jesús de Nazaret se ha crispado. Jesús sube discretamente a la capital. Se renueva la controversia: «Éste sabemos de dónde es; cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es». En realidad, no saben de dónde viene.

—«Yo no he venido por mi cuenta»: Jesucristo viene del Padre, es concebido por obra del Espíritu Santo y nacido de María. No faltan datos; ¡falta fe!