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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús (A)

Texto del Evangelio (Mt 11,25-30): «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera». En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

»Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».

Hoy oímos a Jesús-Dios hablar de su propio “corazón”. ¡Un corazón manso y humilde! San Juan describió la escena de Cristo crucificado, con su costado traspasado por una lanzada. Contemplar esa imagen nos ayuda a entender que “Dios es amor” hasta lo inimaginable.

—Jesús, en tu corazón traspasado me sumerjo y en tu amor encuentro reposo: sufres sin hacer sufrir; sufres, pero ni nos lo cuentas ni nos lo tienes en cuenta… ¡Perdónanos, Señor!