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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Martes I del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 1,21-28): Llegó Jesús a Cafarnaum y el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad. Llegó Jesús a Cafarnaum y el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios». Jesús, entonces, le conminó diciendo: «Cállate y sal de él». Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él.

Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen». Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea.

Ilustración: Francesc Badia

Hoy vemos el asombro de algunos judíos, por la autoridad con que predicaba y actuaba Jesús. Incluso los demonios —espíritus inmundos— se pasmaban ante Jesucristo. Él los expulsa. En Jesucristo encontramos doctrina clara y actuación coherente.

—Fíjate, a los demonios los hace callar: Jesús no quiere ser reconocido por los espíritus malos. En cambio, sí quiere tu adoración, tu conversación, tu reconocimiento. Cristo busca apóstoles que le hagan de altavoz.