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Día litúrgico: Jueves XII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 7,21-29): «Todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina». En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’. Y entonces les declararé: ‘¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!’.

»Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina».

Y sucedió que, cuando acabó Jesús estos discursos, la gente quedaba asombrada de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas.

Ilustración: P. Lluís Raventós Artés

Hoy se acaba el “Sermón de la montaña”. La multitud maravillada escucha a Jesús con gusto, pero algunos son como estos codos de los grandes ríos que bajan del Himalaya: siglos pasando el agua por encima; ahora bien, por dentro están secos. Jesús sabe que si no acogemos sus palabras, si no las ponemos en práctica, tenemos para mañana asegurado el fracaso de nuestra vida, de nuestra familia y de la sociedad.

—Él no quiere que fracasemos, por esto nos insiste con fuerza que hemos de construir sobre roca. ¡Gracias, Jesús!