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Día litúrgico: Domingo XIII (C) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 9,51-62): Santiago y Juan, dijeron: «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?». Pero volviéndose, les reprendió; y se fueron a otro pueblo. Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, Jesús se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén, y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?». Pero volviéndose, les reprendió; y se fueron a otro pueblo.

Mientras iban caminando, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». A otro dijo: «Sígueme». Él respondió: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre». Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios». También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa». Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios».

Ilustración: Sr. Josep Lluís Martínez i Picañol (Picanyol)

Hoy Jesús va camino hacia Jerusalén y le gustaría reposar en un pueblo de la región de Samaría. Sin embargo, los habitantes le rechazan porque no querían ver a los judíos. Santiago y Juan “montan en cólera”: quisieran fulminar a aquella gente. Pero Jesucristo reprende esa “valiente” reacción. ¡Él no ha venido a condenar, sino a salvar!

—Jesús no fulminó a aquellas gentes; ni siquiera se quejó. Pero no tuvo más remedio que “pasar de largo”. —Dios nunca me rechaza, pero… ¿cuántas veces le he obligado a pasar de largo?