Nuestra página utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario y le recomendamos aceptar su uso para aprovechar plenamente la navegación

Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

Ver otros días:

Día litúrgico: Viernes XIII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 9,9-13): Al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme». Él se levantó y le siguió... En aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme». Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando Él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: «¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?». Mas Él, al oírlo, dijo: «No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: ‘Misericordia quiero, que no sacrificio’. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».

Ilustración: Francesc Badia

Hoy participamos de la alegría de Mateo y de sus amigos: ¡Jesús le ha elegido! Todos están contentos y lo celebran con una comida con el Maestro. Pero, ¿están todos contentos? ¡No!, porque los “aguafiestas” de siempre —con sus prejuicios de siempre— no soportan ver al Maestro comiendo con “pecadores”.

—Pero, ¿quién soy yo para decir que otros son “pecadores”? En todo caso, el médico lo necesitan los que están débiles: «Misericordia quiero (…). No he venido a llamar a justos, sino a pecadores».