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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Viernes XV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 12,1-8): «Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: ‘Misericordia quiero y no sacrificio’, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado». En aquel tiempo, Jesús cruzaba por los sembrados un sábado. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas. Al verlo los fariseos, le dijeron: «Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado». Pero Él les dijo: «¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes? ¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa? Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo. Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: ‘Misericordia quiero y no sacrificio’, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado».

Ilustración: Pili Piñero

Hoy tenemos que aguantar otra vez la bronca de algunos fariseos. Jesús y sus discípulos estaban atravesando un sembrado. Quizá ya era el mediodía y sentían hambre. Empezaron a tomar espigas para comérselas. ¡Normal!, ¿no? Pues algunos empezaron a criticarles. El problema no era comer el grano de las espigas, sino que era sábado… y en sábado —según ellos— no era lícito arrancar espigas (¿?).

—Si no rezamos nos ponemos en el lugar de Dios, nos inventamos leyes y, en lugar de emplearnos con misericordia, empezamos a perseguir a los “inocentes que no piensan como yo”.