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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Sábado I del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 2,13-17): Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme». Él se levantó y le siguió. En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo por la orilla del mar, toda la gente acudía a Él, y Él les enseñaba. Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme». Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando Él a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que le seguían. Al ver los escribas de los fariseos que comía con los pecadores y publicanos, decían a los discípulos: «¿Qué? ¿Es que come con los publicanos y pecadores?». Al oír esto Jesús, les dice: «No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».

Ilustración: Francesc Badia

Hoy nos llenamos de esperanza. Para Dios nada hay imposible. Ahí está el futuro san Mateo, apóstol y evangelista. Ahí está enriqueciéndose, cobrando impuestos (seguramente más de los debidos). Y Cristo logra “desenganchar” a Leví de aquella forma de vida "facilonga" a base de aprovecharse de los demás. Es difícil desengancharse de la rueda de la comodidad instalada.

—Pues a Jesús le bastó decir «Sígueme». ¡Increíble! —Si estamos con Jesús todo es posible (aunque no nos ahorrará el sudor).