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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Sábado XVI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 13,24-30): Los siervos del amo se acercaron a decirle: ‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?’. En aquel tiempo, Jesús propuso a las gentes otra parábola, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. Los siervos del amo se acercaron a decirle: ‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?’. Él les contestó: ‘Algún enemigo ha hecho esto’. Dícenle los siervos: ‘¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?’. Díceles: ‘No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero’».

Ilustración: P. Lluís Raventós Artés

Hoy seguimos en los sembrados del Reino. ¡Aparece la cizaña! Lo de “sembrar cizaña” suena mal y tiene mala prensa. Pero los hay que se dedican a eso, mareando a las almas. No debemos sorprendernos: Jesús mismo tuvo que soportarlos. Él pasó haciendo el bien a todos y, ¡ya ves!, terminó en la Cruz.

—Los seguidores de Cristo hemos de contar con la cizaña. ¡Paciencia! Jesús no condenó a nadie y más bien vino a salvar lo que estaba perdido. La Justicia de Dios incluye la “Paciencia de Dios”.