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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Miércoles XXVII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 11,1-4): Sucedió que, estando Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: «Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos». Sucedió que, estando Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: «Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos». Él les dijo: «Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación».

Ilustración: Francesc Badia

Hoy, en este coloquio, detectamos la posición correcta del hombre ante Dios: ¡enséñanos a orar! Nada hay tan beneficioso como la actitud de pedir ayuda a Dios y la de rezar. El resultado es que el ser humano sale “catapultado” hacia las alturas divinas. En efecto, la respuesta de Jesús es el “Padre nuestro”: «Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados...».

—Jesús nos conduce al Padre, si nosotros nos dejamos llevar.