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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Lunes XXXI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 14,12-14): «Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos». En aquel tiempo, Jesús dijo también a aquel hombre principal de los fariseos que le había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y tengas ya tu recompensa. Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos».

Ilustración: Pili Piñero

Hoy esas palabras de Jesús nos pueden parecer absurdas. ¿Qué clase de banquete es ése? Además, si organizo un banquete es para disfrutarlo ahora y no en la vida eterna… Sin embargo, las palabras de Jesucristo son sabias: ¿merecemos el banquete de la Eucaristía?; ¿qué clase de “amigo” sería yo si sólo hiciera favores “interesados”?, ¿o sólo cuando me los pueden devolver? ¡Dios no es así!

—Todos —sin excepción— ante Dios somos poca cosa. Afortunadamente su Casa está abierta especialmente para pobres, lisiados, cojos, ciegos… Si no fuera así, ¿yo podría entrar?