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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Jueves V del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 7,24-30): La mujer Sirofenicia le respondió: «Sí, Señor; pero también los perritos comen bajo la mesa migajas de los niños». Él, entonces, le dijo: «Por lo que has dicho, vete; el demonio ha salido de tu hija». Volvió a su casa y encontró que la niña estaba echada en la cama y que el demonio se había ido. En aquel tiempo, Jesús partiendo de allí, se fue a la región de Tiro, y entrando en una casa quería que nadie lo supiese, pero no logró pasar inadvertido, sino que, en seguida, habiendo oído hablar de Él una mujer, cuya hija estaba poseída de un espíritu inmundo, vino y se postró a sus pies. Esta mujer era pagana, sirofenicia de nacimiento, y le rogaba que expulsara de su hija al demonio. Él le decía: «Espera que primero se sacien los hijos, pues no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». Pero ella le respondió: «Sí, Señor; que también los perritos comen bajo la mesa migajas de los niños». Él, entonces, le dijo: «Por lo que has dicho, vete; el demonio ha salido de tu hija». Volvió a su casa y encontró que la niña estaba echada en la cama y que el demonio se había ido.

Hoy Jesús atiende a una mujer extranjera. Lleva rato tras Él, aunque parece darle largas... ¡Eso nos sorprende! Ella insiste y al final Jesucristo le responde algo que suena duro: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perrillos». La reacción de aquella mamá es preciosa, llena de humildad: —Te doy la razón, pero ayúdame; ¡tú puedes ayudarme!

—No discutas con Dios, pero insiste humildemente: ¡así le ganarás!