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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Sábado V del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 8,1-10): Jesús mandó a la gente acomodarse sobre la tierra y, tomando los siete panes y dando gracias, los partió e iba dándolos a sus discípulos para que los sirvieran, y ellos los sirvieron a la gente (...). Comieron y se saciaron. En aquel tiempo, habiendo de nuevo mucha gente con Jesús y no teniendo qué comer, Él llama a sus discípulos y les dice: «Siento compasión de esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Si los despido en ayunas a sus casas, desfallecerán en el camino, y algunos de ellos han venido de lejos». Sus discípulos le respondieron: «¿Cómo podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?». Él les preguntaba: «¿Cuántos panes tenéis?». Ellos le respondieron: «Siete».

Entonces Él mandó a la gente acomodarse sobre la tierra y, tomando los siete panes y dando gracias, los partió e iba dándolos a sus discípulos para que los sirvieran, y ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos pocos pececillos. Y, pronunciando la bendición sobre ellos, mandó que también los sirvieran. Comieron y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes siete espuertas. Fueron unos cuatro mil; y Jesús los despidió. Subió a continuación a la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

Ilustración: Francesc Badia

Hoy Jesús abre su corazón: «Siento compasión de esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo…». ¡Tres días con el Maestro! Primero les ha dado el “alimento” del alma: enseñanza religiosa. Después, Jesús, correspondiendo a la fidelidad de sus seguidores, no permite que marchen con hambre: hubo alimento para todos (más de 20.000 bocas).

—Algunos, quizá, se habrían marchado antes. ¡Siempre hay almas con prisas! ¿Te imaginas lo que se perdieron?